domingo, 31 de enero de 2016

The man from Earth


Esta semana se la dedicamos a unas de las mejores películas del 2007. Lo mejor de todo es que no hay efectos especiales, no es secuela, ni Remake, no hay ninguna gran estrella de por medio. Simplemente es una película que te deja durante hora y media pegado a la pantalla. Sin ceder a la apatía ni al aburrimiento. Dejando ese buen sabor de boca que deja una buena película.

Y es que “The man from Earth” cautiva de principio a fin.

Todo viene de la mente de Jerome Bixby, un conocido autor de relatos de ciencia ficción. La película “Viaje Alucinante” se basó en una historia suya, así como no pocos episodios de Star Trek y La dimensión desconocida fueron firmados por él.
No pudo, desgraciadamente, ver su obra hecha en el celuloide, ya que falleció en el año 1998. Sin embargo su hijo Emerson Bixby llevo a cabo tal tarea.

En su día buscando material sobre esta película en Internet me di cuenta de una cosa, algo que me estaba oliendo nada más acabar su visionado. Se ha convertido en una película de culto. Cosecho buenas críticas y encima su difusión a través de los programas p2p o descarga directa (así la conseguí ver yo. Porque si hubiera esperado a su estreno en España… no la hubiera visto en la vida y estamos hablando de una película estrenada hace 9 AÑOS) provoco -increíblemente- la gratitud del mismísimo productor de la película, Eric D. Wilkinson.

¿Pero de que trata esta película para que esté gustando tanto?

Todo es bien sencillo. Imaginaos que vais a despediros de un compañero de trabajo. Vosotros sois profesores de Universidad. Después de 10 años va a largarse a otro sitio y queréis darle la despedida de turno. Él os lo agradece, pero os comenta la razón sobre su marcha, no sin antes haber soltado un par de preguntas algo “alocadas” y muy posiblemente dentro de los parámetros de la ciencia-ficción. Nos lo reconoce. Él es un ser prehistórico que no ha envejecido desde hace 14.000 años. Todo tiene que ser una broma. Pero él no demuestra que sea así. Al revés, sus argumentaciones y respuestas son tan precisas y rápidas que todo pende de un hilo. Puede ser todo una gran mentira o una gran verdad. Y no existen realmente formas de demostrar lo uno o lo otro.
Sumad a eso un único escenario. Una casa en medio del campo.
Ocho actores demostrando una gran valía para meternos de lleno en esa historia.
Y simplemente dejaros llevar por sus diálogos. Es lo que tienen esta película, diálogos. Ellos son los que la convierten en una película de ciencia-ficción. No hay fx como he comentado al principio del post. No hay acción tampoco. No hay flash-backs para ver a nuestro protagonista hace miles de años. Ni maquillaje. Ni nada de nada. Todo se basa en una charla entre amigos que va tocando temas totalmente polémicos (dentro del tema central que he destacado antes hay una serie de giros que acaban provocando polémica entre algunos de los personajes. No digo más para no destripar nada). Y es algo hipnótico. Empiezas a escuchar lo que te va contando el protagonista y te sientes un oyente más en esa salón en la que se desarrolla la historia. Incluso cuando hay alguna pausa te apetecería hacerle una pregunta.

La eficacia de los actores es fundamental. Con cuatro pinceladas (recordar que la duración de la película es de 87 minutos.) vemos que cada uno de los personajes tiene su propia personalidad, bien definida -algo que ya querríamos ver en no pocas grandes superproducciones, donde los protagonistas son totalmente planos-.
Creo que es lo que más me ha impresionado. Películas de ciencia-ficción sin las exageraciones y los efectos especiales de turno se han hecho ya anteriormente, pero sigue siendo un plato de buen gusto ver que se siguen haciendo. Saltándose los parámetros totalmente establecidos en el cine actual.

Algo habría que advertir por supuesto. Cuando elevas poco menos que por los altares una película y alguien que no la ha visto se decide a verla, puede pasar una cosa. Crear unas grandes expectativas y no encontrarlas más tarde. A mí me ha encantado por lo que os he comentado anteriormente. Una historia inteligente, de ciencia-ficción, fuera de lo que vemos en la actualidad. Si se espera otra cosa puede decepcionar totalmente. Ahí radica el encanto que le he visto, en ofrecerme algo a lo que no nos han acostumbrado.

lunes, 25 de enero de 2016

Life

Buenas mis queridos seguidores. Esta semana es la primera vez que se la dedicamos a un dorama(serie asiática). La temática principal de esta dorama es el bullying o acoso escolar. Como ya sabréis, este es un tema bastante común en muchas partes del mundo, y Japón no se libra de ello. La serie de esta semana se centra en este tema, pero también trata de pasada otros bastante duros, como es el caso del suicidio entre los adolescentes. Esta semana os presento… Life.

Life nos cuenta la historia de Ayumu; ha conseguido entrar en el instituto que ella quería, pero está sola y deprimida, algo ha cambiado en su vida de manera drástica antes de entrar...
Allí conocerá a
Manami, la chica más popular del instituto y no tardará en hacerse amiga suya, pero por varias circunstancias desafortunadas, Ayumu va a saber lo que es estar en el infierno...

Lo primero que me atrajo de dorama fue la interpretación. Todos, absolutamente todos hacen unas actuaciones sobrecogedoras(cosa que me sorprendió muchísimo, ya que en los doramas en muchas ocasiones las actuaciones dejan mucho que desear). Desde la dulce Ayumu hasta la bipolar Manami. Pasamos por una amplia gama de personajes, con sus personalidades y problemas. Todos únicos.

Esta claro que Life no esta hecho para gente con mentes sensibles. Supongo que cualquiera pensará que es exagerado el acoso que sufre Ayumu o incluso irreal, que la gente no es así de cruel o vete a saber que se les pasa por la cabeza. Pero es que el bullyng es algo real y que sufren muchos estudiantes a mayor o menor escala. Y lo peor de todo es que es algo que ocurre en todo el mundo. Una realidad para muchos muy cruda.

Dada su naturaleza tan violenta, algunas asociaciones pidieron que la quitaran de antena pero, a pesar de esto, la obra salió escogida como mejor dorama del verano. Estas duras críticas tampoco le impidieron ganar algunos premios en la 54th Television Drama Academy Awards, como Mejor Director (Tanimura Masaki) y Mejor Actriz de Reparto (Fukuda Saki). No es de extrañar que la protagonista ganara el galardón, ya que la actuación que realiza es impecable y le da al personaje un sentimiento con el que el espectador sentirá verdadera afinidad hacia ella.

En mi opinión, creo que es bastante realista, aunque cuando los veáis penséis que son demasiado crueles. Gracias a este dorama he podido conocer la visión del acoso escolar desde el punto de vista de una víctima en otro país que no es el nuestro. Por ello, creo que esta obra puede resultar bastante cruel e increíble para aquellos que no lo han vivido o sufrido en primera persona, pudiendo herir la sensibilidad de algunos. Hay momentos en los que desearías poder entrar en la pantalla para ayudar a Ayumu y que paren de torturarla, llegando a sentir un poco de impotencia y bastante odio hacia los agresores.

Como puntos negativos solo os puedo decir que, si sois sensibles a situaciones desagradables y a la crueldad constante hacia una persona, deberéis dosificar el visionado de los episodios, de manera que sean más fáciles de asimilar.

Los giros del guión te dejan sin aliento, todo el mundo tiene sus problemas, hasta las personas que parecen intocables viven un calvario, sea en casa o en las aulas...

En resumen, quizás algunos de vosotr@s habréis tenido un amig@ o vosotros mismos hayáis sufrido el bullying en vuestras propias carnes el en mayor o menor medida, ya fuese en la escuela o instituto. Una lacra social que, en ocasiones, se esconde bajo la excusa de ser “cosas de niños” que carecen de importancia pero que minan la moral del afectado. Considero que este es un tema del que no tenemos que huir ni escondernos, ya que está a la orden del día y muchas de las víctimas necesitan ayuda de los adultos para ser capaces de detener esta situación. Sin embargo, muchas personas optan por callar o mirar hacia otro lado, lo que les convierte indirectamente en agresores. Recordemos que todos somos seres humanos, personas con dignidad, por lo que nadie se merece pasar por eso, ni mucho menos ser ignorado por aquellos que deberían prestarle su ayuda. Así que si queréis sufrir un poco mientras entendéis la realidad de una adolescente tan dura como la vida misma no os perdáis esta serie, os puedo asegurar que no os va a dejar indiferentes.

Por cierto, quiero destacar la BSO. El tema principal de Mika Nakashima le iba como anillo al dedo. En general casi todas las pistas que suenan son buenas, para las situaciones a las que se hacia referencia.

Es un reflejo realista de lo que se oculta en nuestro día a día: el más duro retrato del acoso escolar.

No todo lo que brilla es inmaculado.


domingo, 17 de enero de 2016

La luz prodigiosa


Esta semana la película protagonista es una que le tengo un especial cariño, ya que el que esto escribe actuó en ella como figurante compartiendo rodaje y escena con los dos grandes maestros desaparecidos, Alfredo Landa y Nino Manfredi, lo cual puedo sentirme orgulloso de ello, ya que muchos actores consagrados no pueden decir algo similar Y por supuesto, sin tener en cuenta que deje mi minúscula semilla en esta película, es una película bastante desconocida que se merece estar en un listón más alto en donde esta y yo al menos que una persona la vea y la conozca por mi blog me sentiré realizado por ello.

La sombra de la guerra civil vuelve a asomar en una película española pero esta vez solo sirve como arranque a la historia, ya que se desarrolla en el año 1980. Un hombre vuelve a Granada después de 40 años, lo que le hace recordar la terrible época bélica, y cómo ayudó a un hombre moribundo que encontró. Este hombre era una de las muchas víctimas de fusilamientos, y fue dado por muerto por sus verdugos. El chaval es llamado a filas y deja al cuidado de las monjas al hombre, que tiene sus facultades mentales mermadas.

Cuarenta años después, el chaval convertido en hombre encuentra al sujeto que ayudo, convertido en mendigo y comienza una investigación para saber quién fue este misterioso y mudo amigo.

El protagonista está encarnado por Alfredo Landa, del que poco hay que decir. Fue unos de nuestros actores patrios más reconocidos y unos de los grandes de nuestro cine. Puede gustar o no, pero es un hecho que es parte de la historia del cine en España. El fusilado en cuestión es también el desaparecido Nino Manfredi, veterano intérprete que trabajo con Zeffirelli, Dino Risi o Berlanga, ahí es nada.

También aparece Kiti Manver, estupenda como siempre pero con un papel que recuerdo mucho a otros trabajos suyos, a los más exagerados, por cierto. En un papel más secundario, pero quizá con la mejor interpretación de la película encontramos a un misterioso José Luis Gómez.

La película es fantástica, está bien resuelta y tiene una historia interesante y tiene algún guiño sutil a otras películas. Por ejemplo: Cuando Landa lleva al mendigo, llamado Galápago, a su casa recuerda bastante a la obra maestra de Steven Spielberg, E.T. De hecho Landa intenta que Galápago diga frases, y la primera que el atontado mendigo dice es “miiiiii... jacaaaa”.

Siguiendo con el cine fantástico, la interpretación y caracterización de Manfredi recuerdan bastante a la de Karloff en Frankenstein, no sé si intencionadamente pero me arriesgo a decir que sí, ya que en el film se refleja un mensaje prácticamente idéntico a dicha película clásica.

La Luz Prodigiosa cuenta con una banda sonora compuesta por Ennio Morricone, un trabajo de calidad, en la que el amante del spaghetti-western reconocerá unas notas de El Bueno, el Feo y el Malo.

En todo caso, la película se disfruta, y unos de sus mayores bazas son las hermosas localizaciones de mi maravillosa ciudad de Granada, y por los textos del genial Federico García Lorca.


De hecho, la película se adentra en el mundo de Lorca a partir de un punto de la película y quizá lo hace de una forma demasiado didáctica, que más bien parece un programa de la Noche Temática. Enseñar al público la obra y vida de Lorca sin duda es una buena cosa.


Un film recomendable para aquellos que disfruten de las películas “de actores”.




martes, 12 de enero de 2016

Yo, Cristina F


"Me gustaría darle parte de mi fuerza y ayudarle, pero creo que necesito toda la fuerza para mi misma".

Por unos de los motivos que me fascina el cine y cualquier tipo de arte en general es la suerte que puedes tener de vez en cuando en descubrir cualquier obra de arte que no supieras de su existencia por simple casualidad y de repente al verlo toque tu alma tan a fondo que pasara ser de alguna forma en el concepto metafísico de la palabra a ser parte de ti mismo.

Esto fue lo que me paso hace algunos años, hablando con una amiga sobre unos de mis proyectos dentro de Lupus Viride, me recomendó esta película: Yo, Cristina F del año 1981, ya que tenia alguna similitudes con mi guion. Yo sin demasiadas esperanzas me puse a verla y al dia de hoy despues de casi tres años no me canso de decirle a mi amiga, gracias Nazaret por hacerme descubrir esta obra maestra que va mas allá de lo cinematográfico, una película que te toca tan adentro que en la vida podrás olvidar ni una escena de ella, gracias por descubrir una película que al día de hoy es en unas de mis favoritas con todos los honores.

Y ahora pasemos a hablar de ella.

Primero hablare sobre el caso real:
En 1978, dos periodistas del periódico sensacionalista de Alemania Stern, Kai Hermmann y Horst Rieck, fueron enviados a cubrir un juicio contra un cabrón que pagaba a chicas menores de edad con heroína a cambio de relaciones sexuales que a menudo llegaba a las filias más perturbadoras. Una de las testigos y victima del caso se llamaba Christiane Felscherinow, que con sólo 14 años ya era heroinómana y prostituta.
Los dos periodistas deseaban investigar sobre el mundo de la droga y los adolescentes y encontraron en Christiane a la persona clave para escribir un reportaje. En un principio acordaron dos horas de entrevista. Pero viendo que el asunto tenía más historia de lo que en un principio ellos creían, acabaron citándose con ella durante dos meses para una serie de entrevistas que servirían para una serie de artículos que se publicaron por entregas en el periódico.
En vista del éxito de los reportajes, la editorial del periódico decidió publicar un libro con las experiencias de Christiane, que se titularía Christiane F. - Wir Kinder von Bahnhof Zoo (editada en España como Hijos de la Droga). Fue todo un éxito de ventas por toda Europa y, naturalmente, era cuestión de tiempo que se adaptase al cine. El hombre que se hizo con los derechos de la historia fue Bernd Eichinger, fallecido el 24 de enero del 2011. Para dirigirla, contó con un compañero suyo de la facultad de cine, Ulrich (Uli) Edel, que debutaba así como director de largometrajes.

Edel buscó el mayor realismo posible para Yo, Cristina F. y las labores de casting fueron exhaustivas a la hora de elegir actores no profesionales que encajasen en los papeles. Christiane recayó en Natja Brunckhorst, de 13 años y sin experiencia en el cine. Detlev, el novio de Christiane, fue asignado a Thomas Haustein.
La propia Christiane F. sirvió como asesora en el rodaje, que se efectuó en las mismas zonas que frecuentaba y en lugares poco recomendables de Berlín en la época.
Para la banda sonora se consiguió los derechos de las canciones del mismísimo David Bowie, el artista favorito de la propia Christiane y quien incluso accedió a aparecer en forma de cameo cantando "Station to Station" en las escenas donde Christiane y su pandilla van a verle en concierto. Muy probablemente Bowie estuviera al tanto de las "andanzas" de Christiane en su época berlinesa y, con su aparición y canciones (y experiencias propias con sustancias poco recomendables varias), decidiera apoyar el mensaje de los peligros de la droga que tiene la cinta.
Cuando se estrenó en Alemania Occidental el 2 de Abril de 1981, fue el mayor éxito de la historia del cine alemán en su momento, un fenómeno social con miles de chicas vestidas como la protagonista y que adoraban a Detlev y tuvo óptimos resultados por toda Europa.
En España se estrenaría casi un año después, el 11 de Enero de 1982.

La carrera de Bernd Eichinger como uno de los productores europeos más exitosos de la historia dio comienzo con esta película, Natja Brunckhorst hizo algunas apariciones puntuales en posteriores películas (entre ellas el Querelle de Fassbinder, 1982) para dedicarse en la actualidad a escribir guiones y Uli Edel obtuvo grandes dosis de respecto entre el mundo del cine con Cristina F. y su posterior y no menos sórdida Última Salida a Brooklyn (1989). Pena que lo tirase todo por la borda con el insulto al cine que es la pelicula Cuerpo del Delito (1993), thriller erótico en plena fiebre de Instinto Básico (1992) realizado a menor gloria de Madonna. TV movies en Estados Unidos y películas sin pena ni gloria fueron su pan de cada día hasta que en 2008 estrenó Facción del Ejército Rojo, que le devolvió el favor del público y la crítica.

Decía el escritor Lorenzo Silva en su comentario de Barry Lyndon (1975) para una colección de cine de un periódico que había un método infalible para saber si uno había visto una gran película: Si, tras acabar la proyección, uno se sentía incapaz de articular palabra sobre lo que había visto, entonces acababa de ver una gran película. Esa situación me la ha producido películas tan dispares como La naranja mecánica (1971), Noviembre (2003), Buried (Enterrado) (2010) por poner unos pocos ejemplos. Ciertamente fue el caso cuando la vi Yo, Cristina F. Básicamente es un viaje a los infiernos de la droga no apto para todos los estómagos y personas sensibles que no ahorra primeros planos de inyecciones de jeringuillas en las venas de los brazos o en otras partes, vómitos, muertes y rostros cadavéricos de drogadictos reales.

Aunque podríamos considerar Yo, Cristina F. como un drama hiperrealista, la etiqueta de cine de terror tampoco desentonaría, y no solo por esa acertada escena en la que se proyectan La Noche de los Muertos Vivientes (1968) y el Nosferatu de Murnau (1922) en la sala de proyección de la discoteca Sound, estableciendo una macabra metáfora con sus protagonistas. A lo largo de dos horas, vemos a una niña con problemas en su hogar materno (padres separados, hermana menor que se va a vivir con el padre, falta de comunicación con su madre y su nuevo novio) que encuentra en su pandilla una "familia nueva". Salen de marcha, van a conciertos, cometen robos, huyen de la policía al ritmo de la versión alemana de "Heroes" de Bowie, acaban sus noches en las azoteas de los edificios para ver amanecer, fuman porros, toman pastillas. El día que Christiane cumple 14 años, empieza su contacto con la heroína, primero esnifándola, después inyectándosela. Poco a poco va convirtiéndose en una zombi real, que para pagar sus hábitos de vida vende su colección preciada de discos de Bowie y después se mete en el mundo de la prostitución, de la misma manera que lo lleva haciendo su novio Detlev. Comienzan las primeras sobredosis, los amigos caídos, los intentos en vano por desengancharse.

Las escenas impactantes van sucediéndose: El paseo por el metro de Berlín con la mirada zombificada de los drogadictos que merodean por allí; Christiane sufriendo una sobredosis en el baño de su casa con su madre intentando entrar; Christiane y Detlev intentando desengancharse y sufriendo las terribles consecuencias del "mono", con Christiane vomitando sobre la cama; Christiane intentando inyectarse heroína en un retrete público cuando aparece por sorpresa otro heroinómano que le roba la jeringa y se inyecta su contenido en el cuello para luego devolvérsela. Natja Brunckhorst bordó su papel y demostró una madurez mental impresionante para rodar sus escenas. Lo mismo puede decirse del resto de actores jóvenes, de los que poco más se volvió a saber. Todas las escenas están rodadas con una fotografía gris, sucia y realista cortesía de Justus Pankau y el habitual del cine de Wim Wenders Jürgen Jurges que encaja con la dureza de la historia, apoyada también en el efectivo maquillaje del legendario Colin Arthur. Los temas de la etapa berlinesa de Bowie que suenan en discotecas o ambientes sórdidos resultan adecuados, en especial el siniestro instrumental "Sense of Doubt" que suena en los últimos minutos.

Para finalizar, me encantaría poder escribir que la verdadera Christiane F. consiguió salir del infierno, como logró hacer Detlev, hoy en día conductor de autobuses, casado y con hijos. Con la fama del libro y de la película, montó un grupo de música y sacó algunos discos al mercado. Pero tuvo caídas y recaídas en la droga, hasta el punto de que las autoridades quitaron la custodia de su hijo en 2008. A comienzos del año 2011 fue cacheada en una redada antidroga por la policía alemana mientras merodeaba por los mercados habituales de Berlín. No se encontraron sustancias en su bolso. Así transcurre su vida mientras aparece de cuando en cuando en periódicos sensacionalistas y programas de televisión del tipo "qué fue de...".

Hace cosa de un año aproximadamente volvió a sacar un segundo libro autobiográfico llamado  YO, CHRISTIANE F. MI SEGUNDA VIDA, la cual los derechos para una adaptación cinematográfica están vendidos y la película esta en proceso de prepoduccíon y con intenciones de estrenarse en diciembre del 2016.

Una obra maestra basada en la vida de Christiane F, visionado obligado para todo amante del séptimo arte. Que la disfrutéis tanto como yo.

domingo, 3 de enero de 2016

Los reyes magos



En esta entrada seré breve ya que esta película no da mucho más de si que algunas pocas lineas.

Como habéis visto en el titulo y en la imagen esta entrada esta dedicada a la película española de animación de Los Reyes Magos del año 2003, dirigida por Antonio Navarro.

Aunque la crítica la pone fatal, a mí me parece sencillamente del montón, incluso más divertida de lo que esperaba en un principio para tratarse de una narración religiosa. Una película de aventuras en las que Melchor, Gaspar y Baltasar deberán superar grandes peligros para llegar hasta el niño. Y por si os lo estáis preguntando, sí, Baltasar lo parte: es una especie de Mr. T con poderes similares a los Jedis. Por algo es el Rey Mago favorito.

Como curiosidad, el doblaje nos viene de mano de personalidades como Imanol Arias o José Coronado, por poner unos ejemplos. También se llevó un Goya a la mejor producción de animación en el 2003.

Yo no soy creyente pero he de reconocer que para entretenimiento está bien. Eso sí, es una película realizada para los más pequeños de la casa. Ellos también tienen derecho a ver películas. Los mayores abstenerse si no sois cinéfilos o amantes de la animación, os vais a aburrir mucho o dedicareis el tiempo a encontrar incongruencias en el guion.

La he subido no porque sea una película de calidad, se queda simplemente en un entretenimiento pasable, sino porque es una película tan curiosa y olvidada que al día de hoy que es algo difícil de encontrar y la máxima esencia de este blog es rescatar esas películas olvidadas en el tiempo y la mayoría de la gente no conoce y por supuesto ver el trabajo de animación del desaparecido estudio Animagic Studio.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Desconocidos

De esta serie que fue cancelada en su primera temporada hay muchas criticas y reseñas por Internet y en términos generales las mayoría de los comentarios no son precisamente positivos. 
¿Por que tiene tan mala critica esta producto? y sobre todo, ¿de que se trata esta serie de 13 capítulos?
En pocas palabras,desconocidos recuerda a la maravillosa película 'Cube', y a la serie The Prisioner y, por tanto, a Gran Hermano. La historia es, para empezar, sencilla. Un grupo de personas que no se conocen entre sí son secuestradas y "soltadas" en un pueblo vacío en medio del campo. No saben por qué están allí, no pueden salir (no doy más detalles) y son constantemente vigilados por cámaras como la de la foto.
Este tipo de planteamiento ya lo hemos visto antes y tiene su atractivo. La cuestión al repetirlo/renovarlo es conseguir mejorarlo. Por supuesto, no lo consiguen pero creo que tampoco fue su intención. Sí vemos que hay algo distinto: la serie no se centra exclusivamente en lo que pasa en el pueblo/prisión, sino que también sigue los pasos de un personaje que, ajeno en principio a la trama principal, investiga la desaparición de una de las secuestradas. A lo largo de los 13 episodios que componen primera y única temporada cualquier esperanza de llegar a alguna parte con la trama muere con cada capítulo que pasa. En cuanto a los actores, no hay mucho que decir. No destaca ninguno. Todos son más o menos conocidos por haber participado puntualmente en otras series, alguno incluso en el cine. Los personajes son muy típicos de este tipo de historias: hay de todo, tontos, listos, fuertes, débiles, inestables, agresivos, misteriosos... lo que hace falta para ir creando diferentes tensiones a lo largo de la serie.
'Persons Unkown' fue inicialmente pensada para continuar pero que se quedó en una temporada con un final tan inquietante como el resto de la serie.
Lo más interesante es la idea de una organización poderosa que experimenta con personas, que juega con ellas, con un propósito que se nos oculta. Lo más desilusionarte es que nos quedamos sin saber para qué sirve el famoso "programa".
Resumiendo, una serie incompleta( por ese motivo hay mucha gente que directamente le pone tan mala critica) que no destaca por actuaciones(algunas siendo directamente lamentables) y ni por su dirección pero si tiene un gran guion que consigue mantenerte intrigado en esos 13 capítulos y te dan ganas de seguir con más, lamentablemente después de casi seis años no hay esperanzas que una segunda temporada se produzca pero si quieres estar entretenido y en suspense durante unas diez horas aproximadamente no lo dudes y darle oportunidad .

Santa Claus conquista a los marcianos.



Estados Unidos tiene una especie de tradición magnífica en cuanto a la Navidad, y es que, al contrario que aquí, donde las televisiones se empeñan en que sus empleados se pongan a cantar y a hacer el gilipollas de mil maneras diferentes, allí hacen verdaderos especiales con títulos tan magníficos como “Ozzy Osbourne se come la cabeza del murciélago de la Navidad”, “Las Navidades sobrias de Amy Whinehouse”, etc. No, en serio, me gustan esos especiales en los que un tipo con la cara más estirada que el culo de Jennifer López invita a multitud de cantantes a su casa ficticia para que canten sus villancicos preferidos; tiene algo tan rancio y repugnante que llega a atraerme. Al mismo tiempo que estos shows hogareños, en la televisión se emiten películas entrañables -nuevamente, no como aquí, que desde que dejaron de emitir películas religiosas ya sólo hechan películas de Disney vistas mil veces o en 3D pero de las del chino, con lo que no se sabe qué es peor- que cuentan la historia de lo que interesa: Santa Claus, que es el empleado de la Coca-Cola que me va a traer los regalos, se mete en un lío. Y ésta, precisamente, es una de esas “entrañables” películas… o casi, porque la perversidad de la misma podría compararse al personaje de Santa Clavos de Pesadilla antes de Navidad o al Santa Claus robótico de Futurama.

Haciendo una excepción poco habitual en mis criticas voy a obviar el 90% de las palabras que suelo dedicar a la parte técnica y artistica de las películas porque ésta en concreto tienen más bien nulo interés.

El guión, como cualquiera se puede imaginar, es básicamente el de una película para niños, pero con cierta perversidad adúltera, digo adulta de la que habría que alejar a cualquier niño de la época… y digo de la época porque ahora juegan a los médicos a los 3 años, los jodíos, que hay que tener diez ojos para controlarlos.

Durante toda la película se enlazan las historias a través del canal “N-I-Ñ-O“, originalidad al poder en el nombre. Pero ésto es lo de menos, lo de más son ciertos comentarios de los reporteros que aparecen, tales como: “Desde aquí -el Polo Norte- sólo se puede ir hacia una dirección: hacia el Sur. Desde que llegamos aquí sólo podemos comer comida congelada“. ¡Los dioses del humor! Chistes como éstos se repiten a lo largo de la película.

El resto de los diálogos de la película, como cualquiera imaginará, no se quedan atrás. Por ejemplo, la última frase que pronuncia Kimar (Leonard Hicks) y que lo resume todo es la que sigue: “Gracias, Santa Claus, por traer la felicidad a todos los niños de Marte y el espíritu de la Navidad a todos nosotros“. A lo que cualquier bienpensante debería responder algo como “Y por dejar que se acabe la película de una vez.”

Y, como no podía ser menos, existen varias menciones a los super-mega-avanzados sistemas marcianos, tales como el generador endográfico y las señales del espacio, componentes, ambos, de la nave marciana y que vienen a ser bombillas de colores, válvulas y conmutadores de lo más común.
Lejos de los diálogos hay varias cosas muy destacables:

Como en cualquier pseudopelícula de pseudociencia-ficción de los 50-60 que se precie, cuando aparece una nave extraterrestre hay que mandar al ejército para que la destruya y luego pregunte, pero no a cualquier ejército, no, hay que comprar imágenes de archivo e intercalarlas en la película aunque no tenga nada que ver una cosa con la otra. Digo yo que podrían esperar a ver qué quieren, que igual nos traen la cura contra el cáncer, pero no: Marciano igual a Malo, Marciano igual a Enemigo, ¡coño, que parece el KKK pero con los verdes! ¡Que se preparen los de Greenpeace!
El Santa Claus (John Call) de esta película es el mismito de los anuncios de Coca-Cola de la época, lo que dice mucho de lo que hace la publicidad en las cabezas de la gente. Pero es que, además, yo no sé qué le habría puesto alguno de esos niños pervertidos en las tradicionales galletas o en el vaso de leche porque alguien que está siempre tan contento es más que sospechoso. Ya dicen los psiquiatras que tanta alegría sólo puede esconder un profundo sentido pesimista de la vida… Pero es que, además, los malos de la película son más tontos que los de Solo en casa, que ya es decir…

Obviamente -a ésto ya estamos más que acostumbrados-, los marcianos hablan en perfecto inglés.
Y, por último, hay un par de cosas que no cuadran en el taller que le montan los marcianos a Santa Claus. La primera es que la máquina que hace los regalos para los niños tiene como 200 botones, pero el dispensador de los regalos sólo tiene 6 salidas: pelotas, bates de béisbol, muñecas, trenes, coches y herramientas… vamos, que no sé para qué diablos están los otros 194 botones, porque da lo mismo. Y la otra cosa que no cuadra -como si algo cuadrase aqui- es cuando los marcianos malos sabotean las máquinas del taller de Santa y éste manda a uno de los niños a por pintura roja para arreglarlo… ¡Así que no tiréis los aparatos eléctricos, pedid un bote de pintura en vuestra tienda habitual y todo volverá a funcionar!

Pero el puntazo de la película deviene del aspecto visual de la misma; es tan sumamente absurda que merece no uno, sino dos especiales Bricomanía. Aunque, antes de ponernos el traje de bricoladores, comentaré algunas de las mágicas cosas que suceden.
Los efectos especiales son nulos excepto por la escena de desaparición del anciano Chochem (Carl Don), que consiste en el típico Ahora estoy – ahora le prendo fuego a un puñado de pólvora para que salga mucho humo – y, ¡oh!, he desaparecido.

La nave marciana es la maqueta de un satélite salchichero que bien podría haber creado Bubu con las migas de los panes robados a los alegres campistas del Parque Yellowstone dándole después una capa de pintura plateada. Y el interior, como he dicho, tendrá los nombres que quiera, pero es un conjunto de botoncicos y válvulas mal puestas.

Lo del oso polar no tiene nombre. Una cosa es que alguien se ponga un disfraz y haga el tonto, pero que lo haga con gracia, por Dios, que si ya queda mal ver a alguien disfrazado de oso polar, queda peor ver cómo está de rodillas, que debe de ser el primer oso polar que veo andar de rodillas…
Cuando vi las armas pensé en que eran un secador de mano pintado o una cámara de Super-8 con añadidos, pero no, eran juguetes reales que se vendían en la época antes de la película.

Y, claro, entre tanto despropósito, no es que pueda resaltar mucho el hecho de la calidad de los decorados -porque todas las localizaciones son decorados de estudio- que dan lugar a cosas tan absurdas como que los niños permanezcan con una “rebequita” en lo que se supone que es el Polo Norte…

Las películas para niños es lo que tienen: que los adultos se piensan que los niños son tontos y de tontos no tienen un pelo. Entonces me pregunto ¿por qué a los niños les gustan estas películas? Pues está claro: porque a cualquier niño le gusta ver como una panda de adultos hace el idiota… Visto desde esa perspectiva, bueno, puede tener su gracia. Así que si tienes un rato esta navidades te la recomiendo para pasar el rato.

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